Las parrandas de Remedios son una de las tradiciones de este tipo más reconocidas en el país. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate/ Archivo.

Tomado de Cubadebate.cu

En Remedios, mientras los barrios de los 18 pueblos parranderos de Cuba central desfilan en la noche del sábado, y antes, en un encuentro con líderes de esos barrios, me llama la atención cuán llanos y sinceros son los parranderos; cuán fácilmente hallan palabras inusuales en el habla cotidiana para describir su pasión; cómo hablan de emoción y mezclan las palabras fuego y cultura; cómo se le raja la voz a un veterano parrandero al contar lo que siente un niño por la parranda; cómo hay frases que se repiten con la cadencia de una polka remediana o una conga: “Sin fuego no hay parranda”, “A la parranda no la mata nadie”, “Esto es identidad”…

Nadie mejor que los remedianos, o los de Guayos, o Zaza, o Camajuaní, o Zulueta, y así hasta llegar a 18 pueblos y 36 barrios de Villa Clara, Sancti Spíritus y Ciego de Ávila, para saber, y comentar, los problemas que han tenido y tienen las parrandas, las realidades que podrían cambiar la fiesta y que molestan a la tradición.

La noche del viernes 14 de diciembre, durante el acto oficial de la inscripción de las parrandas de la región central de Cuba en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, Gladys Collazo, presidenta del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, decía desde la glorieta del Parque Central de Remedios: “Estamos viviendo un acontecimiento histórico para Cuba. Todos los que estamos aquí somos privilegiados”. Miles de personas aplaudían con visible orgullo mientras esperaban con ansiedad los desfiles de los barrios y el fuego de los morteros.

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Orosmer Rodriguez

Born in Cuba 1976, Live in USA since 1998

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